La fabada asturiana es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española. Este guiso a base de alubias blancas y distintas carnes, como chorizo, tocino y morcilla, es típico de la región de Asturias. Sin embargo, su importancia trasciende el ámbito culinario, ya que ha sido reconocida como patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.
Los orígenes de la fabada asturiana se remontan al siglo XVI, cuando las alubias empezaron a cultivarse en la región. En un principio, se consumían principalmente en sopas y guisos sencillos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se fueron incorporando otros ingredientes, como la carne, para hacer el plato más sustancioso.
La fabada asturiana no tardó en convertirse en un plato popular entre la población asturiana. Sin embargo, fue a partir del siglo XIX cuando empezó a darse a conocer más allá de la región, gracias a las ferias y exposiciones en las que se presentaba como una muestra de la gastronomía local.
En 2019, la fabada asturiana fue inscrita en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO. Este reconocimiento se otorgó por considerar que este plato es un ejemplo de la importancia de los alimentos y las bebidas como parte de la cultura y la identidad de un pueblo.
La UNESCO destacó la importancia de la fabada asturiana no solo como plato típico de Asturias, sino como símbolo de la comida tradicional española. Además, se valoró su papel como elemento de cohesión social y catalizador de la economía local, ya que su producción y consumo contribuyen al desarrollo de la agricultura y la ganadería de la región.
Aunque la fabada asturiana clásica es la más conocida, existen variantes de este plato en otras zonas de España. Algunas de las más destacadas son:
Originaria de Segovia, esta fabada se prepara con alubias blancas de la variedad de La Granja, que son más pequeñas y mantecosas que las que se utilizan en Asturias. También se añaden otros ingredientes, como oreja, patitas de cerdo y jamón ibérico.
En la capital española, la fabada también tiene su propia versión. En este caso, se utilizan alubias blancas de la variedad riñón, y se agregan ingredientes como lomo de cerdo, panceta y huesos de jamón serrano para dar más sabor.
Esta variante de la fabada asturiana se prepara en la comarca de La Maragatería, en la provincia de León. Se caracteriza por añadir a las alubias diferentes tipos de carne, como costilla de cerdo, tocino, chorizo y morcilla. Además, se acompaña con pan de centeno.
La fabada asturiana es un plato con una larga historia y una enorme carga simbólica para el pueblo asturiano y para la gastronomía española en general. Su inscripción en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO es un merecido reconocimiento a su valor como parte del patrimonio cultural del país. Sin duda, la fabada asturiana seguirá siendo un plato muy apreciado y valorado, tanto por su sabor como por su valor cultural y social.